Caratula de mi negro pasadoEn esta ocasión he decidido retomar el tercer libro de la trilogía de  Laura Esquivel,   que inició con “Como agua para chocolate”  en 1989 y que fue convertido en la célebre película que lleva el mismo nombre. Luego viene en  2016  “El diario de Tita”,  que en manuscrito, nos deleita con recetas y secretos;  para  completar la trilogía aparece “Mi negro pasado” que no se hizo esperar  y apareció en 2017 para completar la promesa de su autora. Este libro aparece como una defensa de la independencia femenina y la mejor receta para los males de nuestros días: como el consumismo vacío,  la obesidad que como fenómeno aparece en su país de origen México y el desarraigo mostrado en su población que ya no está acompañada en la preparación de su rica y autóctona gastronomía, por sus mujeres, que ahora trabajan para sostener la familia, ser libres y  artífices de otros espacios.

María,  descendiente de  la rebelde Gertrudis, es adicta a la comida,  depresiva y ansiosa;  se ve enfrentada a un injusto  trato y al fin de su matrimonio, a raíz de las acusaciones de infidelidad, y reproches racistas y machistas de su esposo y de la sociedad.

Decide aislarse y se refugia en la finca familiar con su abuela  Lucía,  ausente, pero punto de apoyo afectivo en su infancia, quien le da el diario de Tita que se convierte en la llave para  decantar las verdades familiares, los secretos ancestrales y encontrar la luz para revindicar no solo su virtud, sino su linaje, su lealtad al sistema,  y los caminos que conducen a los desleales al logro de sus más caros sueños y realizaciones y en la historia, ella es la desleal.

Así,  en estos descubrimientos  de secretos familiares, de la capacidad del alma familiar, descubrirá la alquimia que transforma los ingredientes naturales en alimento y logra sanar, no sólo el cuerpo sino el alma, con un sentido de pertenencia jamás experimentado, pues hace parte del linaje olvidado que se recupera.

María, digna representante de su linaje femenino de la Garza,  se re-conecta con este y  recrea una conexión inquebrantable con Tita y todos sus ancestros,  recobrando para sí la re conexión con su cuerpo,  mente y estirpe ancestral.

Esta es una novela, que  nos re-conecta a todos con nuestro linajes.

Laura Esquivel

Deja  por tanto un matiz de sabor  en lo femenino como gotas de sándalo y aceite de almendra en la piel del alma.
María, descendiente de  la rebelde Gertrudis, es adicta a la comida,  depresiva y ansiosa,  se ve enfrentada a un injusto  trato y al fin de su matrimonio, a raíz de las acusaciones de infidelidad, y reproches racistas y machistas de su esposo y sociedad.

Decide aislarse y se refugia en la finca familiar con su abuela  Lucía,  ausente, pero punto de apoyo afectivo en su infancia, quien le da el diario de Tita que se convierte en la llave para  decantar las verdades familiares, los secretos ancestrales y encontrar la luz para revindicar no solo su virtud, sino su linaje, su lealtad al sistema,  y los caminos que conducen a los desleales al logro de sus más caros sueños y realizaciones y en la historia, ella es la desleal.

Así,  en estos descubrimientos  de secretos familiares, de la capacidad del alma familiar, descubrirá la alquimia que transforma los ingredientes naturales en alimento y logra sanar, no sólo el cuerpo sino el alma, con un sentido de pertenencia jamás experimentado, pues hace parte del linaje olvidado que se recupera.

María, digna representante de su linaje femenino de la Garza,  se re-conecta con este y  recrea una conexión inquebrantable con Tita y todos sus ancestros,  recobrando para sí la re-conexión con su cuerpo,  mente y estirpe ancestral.
Esta es una novela, que  nos reconecta a todos con nuestro linajes,  y deja un matiz de sabor  en lo femenino como gotas de sándalo y aceite de almendra en la piel del alma.

 

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